Un gigante con pies de barro

De siempre se nos ha llenado la boca hablando de nuestro concurso de comparsas y chirigotas. Es nuestro buque insignia y el único acto que cuenta con verdadero apoyo del emeritense “de a pie”.
Está claro que un acto que es capaz de llenar durante varios días un aforo de 1.000 personas es para tenerlo en cuenta.
Pero seamos objetivos y consecuentes con la verdadera realidad. Nadie duda que el concurso de comparsas y chirigotas es el evento estrella de nuestro carnaval, pero, ¿esa posición de liderazgo se debe a que realmente es un brillante acto en sí mismo o bien se debe a que el resto de actos de la fiesta son bastante mediocres?. Yo, muy a mi pesar, me decanto más por la segunda hipótesis, y es que ya se sabe, que el tuerto es el rey en el país de los ciegos.
Hay quien dice que las cosas es mejor no tocarlas y dejarlas como están, pues con los cambios se puede correr el riesgo de empeorarlo aún más. Esta posición conservadora en muchos casos es cierta, pero hablando de nuestro concurso creo que es necesario ir puliendo cosas año a año si queremos que vaya creciendo.
Lo primero que tendríamos que preguntarnos es que queremos con nuestro concurso. ¿Queremos crecer en cantidad o en calidad? Obviamente lo que todos desearíamos  es ganar en cantidad y en calidad, pero me temo que una combinación de ambos factores no siempre es posible.
Crecer en cantidad parece que se observa cierto estancamiento. Se crean nuevos grupos, es cierto, pero a costa de la desaparición de otros, por lo que el crecimiento neto es bajo. Si a eso le unimos que algunos grupos punteros cada vez se cansan más del agotador concurso y sus sinsabores y que no se está trabajando la cantera, me temo que en lo que respecta a la aparición de nuevas agrupaciones el futuro no parece muy halagüeño.
El reto creo que pasa por ir mejorando la calidad del concurso. Con ello no quiero decir que no haya buena calidad en las agrupaciones, pero si es cierto que el concurso admite un listón muy bajo en cuanto a requisitos de participación.
Por ejemplo el siempre recurrido y rechazado tema de la música original es nuestro principal talón de Aquiles. Que un concurso permita el plagio la verdad es da poco prestigio. Si a alguno le apetece echar un rato y buscar bases concursos de otras localidades podrá descubrir como en aquellos concursos más o menos estructurados y con un mínimo de calidad se exige la música original. Si es que es de cajón. Sin ir muy lejos en Badajoz esto es algo que están cuidando con mucho celo y creo que es incuestionable el salto de calidad que su concurso de murgas ha experimentado en los últimos años.
A nosotros sin embargo nos cuesta dar ese paso argumentando que muchos grupos no podrían salir. Yo sin embargo no me creo que eso ocurriese. Habría que hacer un mayor esfuerzo, sin duda, pero creo que salvable. Siempre habría alguien con cierta habilidad creativa que se echaría adelante y siempre habría gente dispuesta a ayudar a otros compañeros. Seguro. Ahora bien, este tipo de cambios, si se produjesen habría que anunciarlos ahora, y no en Octubre, para que los grupos tuvieran tiempo de prepararse. Que el verano es muy largo.
Pero si la música original es importante, creo que hay otro aspecto aún más básico que se admite como normal en nuestro concurso, como es compartir músicos entre agrupaciones que compiten entre si.
Señores eso lo dice todo acerca de cuál es el verdadero nivel de nuestro concurso. Es como si Messi pudiese jugar en el Barsa, Madrid, Atleti y el Málaga.
Tenemos muchos grupos, si, ¿pero cómo? ¿Es normal que un guitarra lleve a tres grupos de la final?
Cierto es que gracias al extraordinario esfuerzo y dedicación de estas personas estos grupos salen adelante. Pero no se, tengo la sensación de que es pan para hoy y hambre para mañana.
Esta” músico-dependencia”  puede estar más o menos justificada para agrupaciones infantiles, o si me apuran mucho, para grupos nuevos que deseen iniciarse en este mundo.
Pero si estos grupos quieren asentarse en el carnaval, ser lo que un grupo verdaderamente debe ser, que luego en el carnaval no se encuentren desvalidos por que los músicos no pueden atender a tantos grupos, deben asegurar sus propios instrumentistas. Mientras tanto seguiremos teniendo un concurso débil en sus cimientos.
Sé que lo que digo es poco popular, y tomar la decisión de prohibir que una misma persona pueda concursar en más de un grupo es difícil de tomar, pero es para pensarlo. ¡Que llevamos ya 30 años de conformismos y comodidades!  
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