El "coste" de separar comparsas y chirigotas

Como ya escribí en una ocasión, nuestro carnaval si bien nunca ha sido capaz de definir un estilo en sus agrupaciones, si que es cierto que, si tiramos de videoteca, podemos ver que cuando la influencia gaditana era menos evidente, los repertorios de los grupos se adaptaban más o menos al siguiente formato: una presentación con  fuerza dedicada al tipo, un par de pasodobles con sentimiento, cuplés marchosillos y un popurri con mucho ritmo.Las letras además eran críticas o parodias de escenas vividas ese año a nivel local, regional o nacional, siendo las referencias al tipo mínimas (a excepción de presentación, estribillo y poco más).

El éxito de las agrupaciones se basaba fundamentalmente en su capacidad de crítica (con estilo y sarcasmo) y sobre todo de hacer reir (y de emocionar en los pasodobles).

Así fueron los primeros años, hasta que las posibilidades de inspirarse en el carnaval gaditano fueron mayores, momento a partir del cual, casi sin querer y poco a poco, nuestro estilo sufre cierta evolución.

Esta transformación se hace más evidente en algunos grupos que, con el pretexto de que estaban muy limitados para hacer reir, optaron por orientar sus repertorios y forma de cantar hacia lo que es la comparsa gaditana. Todo más bajito, intentando hacer dos voces y con repertorios enfocados más al sentimiento que a la gracia.

Este tipo de agrupaciones que también lo hacían bien, de repente plantean, no digo que sin razón, que en el concurso no podían compararse con los grupos que seguían cantando con el formato original, (que a partir de ese momento se les empieza a llamar chirigotas).

Sin duda tenían razón, pero se les podía haber dicho que para que habían cambiado de estilo, que volvieran al formato inicial, que se estrujaran un poco a la hora de buscar la gracia en sus repertorios si querían conseguir éxitos en el concurso, y así se habría acabado el problema.

Eso no fue así, pues como todos sabemos se separaron las comparsas de las chirigotas, solucionándose así la presión concursera.

Como grandes ventajas de esta separación podemos decir que ahora tenemos un concurso mejor estructurado y que permite la participación de algunas agrupaciones foráneas, y además se han eliminado roces entre grupos y familiares, lo que ha hecho que esto de concursar sea algo más liviano.

No obstante, y que me perdonen las comparsas, tengo la sensación que ahora tenemos un concurso que se diferencia entre los que hacen reir y los que no, pues para mi nuestras comparsas no me suenan a comparsas. 

Está claro que una comparsa gaditana admite muchas variaciones, y en poco se parece como suena Antonio Martín a Juan Carlos Aragón o a Bienvenido o a los Carapapas, pero en su esencia todas guardan la misma base común.

Respecto a nuestras comparsas no tengo tan claro si lo que pretenden es crear un nuevo estilo o si realmente su interés es pillar “cacho” en el concurso sin la necesidad de tener que hacer gracia, en cuyo caso flaco favor le hacemos a la fiesta, pues no se si nos hemos parado a pensar que esta separación nos provoca la necesidad de tener que duplicar 5 premios, lo que supone un gasto extra de unos 5.000 euracos, y como sabemos no están las cosas para ir tirando el dinero.

Es para pensarlo
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