Las agrupaciones infantiles

Allá por los años 90 el carnaval infantil se trabajaba de una manera bastante interesante e intensa. Había varias agrupaciones infantiles, entre las que recuerdo, a los Sureños, Cazurrinos, Esto zi que é, Tormentillas, Turuteras, y posiblemente haya alguna que ahora no recuerdo (mis disculpas anticipadas, por si acaso).

Estos grupos, algunos de los cuales lo hacían francamente bien , estaban formados en muchos casos por hijos de carnavaleros adultos, los cuales los apoyaban musicalmente, a nivel organizativo y de composición de letras.

En la tarde del sábado se organizaba un concurso infantil, con los mismos ingredientes que el adulto, o sea  una presentación, dos pasodobles, cuatro cuplés y el popurrí, y por supuesto con la misma competitividad que había en los mayores.

Este concurso era la principal fortaleza a la vez que debilidad de este mundo carnavalero infantil. Que los niños emularan a los mayores sin duda era un aliciente para ellos, pero también llegar a esos parámetros de exigencia y trabajo, suponía un sobresfuerzo por parte de los tutores de estas agrupaciones que resulaba difícil de mantener en el tiempo.

No se muy bien los motivos para que este concurso infantil no se mantuviera en el tiempo, pero entiendo que debió estar motivado porque muchos de esos niños pasaron a adultos y por el elevado grado de sacrificio que suponía a los mayores voluntaristas sacar esas agrupaciones.

El principal elemento positivo de todo aquello fue que se generó una savia nueva de grandes amantes de la fiesta, que vinieron a dar un aire fresco con nuevas agrupaciones adultas allá por finales de los 90 y principios del presente siglo, precisamente cuando el carnaval copaba sus horas más bajas, y que en cierta manera constituyeron un revulsivo.

El problema está en que eso se paró, y si bien hoy no es un problema, para mañana si lo puede ser. Pues no debemos olvidarnos que si queremos crecer, debemos trabajar el presente, planificando el futuro.

Dicho de otra manera, es fundamental trabajar la cantera.

Esto que digo no es nada nuevo, y así lo entienden otros carnavaleros. Como prueba de ello está lo trabajado el año pasado con la escuela del carnaval, donde se llevó a cabo un potente proyecto de organizar una gala carnavalesca a través de la creación de grupos en diferentes colegios de la ciudad.

El proyecto era muy interesante, se trató de involucrar (no sin cierto esfuerzo) a profesores, se contó con monitores remunerados (que aunque no de para vivir, compensa en cierta medida el esfuerzo), se compraron instrumentos...

Un proyecto muy ambicioso, pero a la vez difícilmente sostenible, como así se lo hice saber a sus promotores en la escalerilla del Benito el carnaval anterior cuando hablamos de esta idea.

Lamentablemente mi predicción se ha cumplido, pues está claro que si este tipo de iniciativas dependen de los dineros públicos resulta difícil de mantener en el tiempo, y menos ahora en los que las arcas públicas están bajo mínimos, y no nos engañemos, tampoco tenemos un carnaval (como el gaditano) que justifique por parte de las administración esa inversión.

El caso es que por una situación u otra, este año hemos tenido una menor participación infantil, la cual podría verse aún reducida el año que viene, pues tengo la sensación que el grupo “Estamos en ello” pasará a la categoría de adultos (lo cual tampoco es mala noticia).

Entiendo que estamos ante algo muy serio e importante para el devenir futuro del carnaval, y que es importante echarle algo de tiempo e imaginación para ver como podemos recuperar este apartado tan importante para la fiesta.

El planteamiento de trabajo debe basarse en la sencillez, la austeridad y la constancia, tal y como viene haciéndolo Sergio con los Felixitos, y tal como uno humildemente quiere hacerlo con la Mararilla.

A la vez es necesario que el mundo del carnaval cuide y mime más a este tipo de agrupaciones. Hay que buscar un mejor encaje a la gala y darle más apoyo. No es nada positivo cosas que han ocurrido este año, como por ejemplo que la gala estuviese mal coordinada con la actuación de los niños del conservatorio y empezara ¡Una hora y media tarde!, o el escaso apoyo por parte de los miembros de las agrupaciones a la hora de asistir o que a los niños no se les diera un detalle por su participación a modo de recuerdo (cualquier cosilla que no costase mucho dinero hubiera valido).

Insisto, se trata de que algunos buenos carnavaleros (que los hay, y muchos) se lancen a sacar nuevos grupos, sin grandes pretensiones ni exigencias. Yo si queréis os digo como lo hice este año. Compuse una presentación y tres cuplés, que los hice del tirón una tarde, y hemos ensayado desde Navidades una hora los viernes. O sea mínimo esfuerzo, pero os aseguro que los niños han disfrutado lo suyo, y yo más.

Si a eso le añadiéramos una gala mejor montada, os aseguro que el futuro está asegurado. Es para pensarlo.    
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